7 de febrero de 2026 – Sábado de la cuarta semana ordinaria
HOMILÍA
En el Evangelio leído hace dos días, Jesús envió a sus discípulos de dos en dos. Les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, es decir, el poder de curar. No les dio la orden de enseñar. Recordemos que era el comienzo de la vida pública de Jesús y que apenas había comenzado a formar a sus discípulos. Sin embargo, estos hicieron mucho más de lo que Jesús les había pedido. No solo enseñaron, sino que también curaron ungiendo con aceite e imponiendo las manos. Estos símbolos, que remiten a la realeza davídica, suscitaron evidentemente en el pueblo la esperanza de una restauración nacional, con la llegada de un mesías rey.