20 de julio de 2026 - Lunes de la 16ª semana par
Mich 6,1-4.6-8; Mateo 12:38-42
Homilía
El profeta Jonás fue enviado por Dios a los gentiles de Nínive. Pero no quería la misión, así que huyó a Tarsis. Esta huida le conduce -y a sus compañeros de viaje- a una terrible tormenta. En medio de esta tormenta reconoce su pecado y acepta -incluso pide- ser arrojado al mar. Luego emprende un viaje de soledad, del que el vientre de la ballena es un símbolo, y finalmente emprende su misión de predicación. Sin embargo, sigue siendo inconcebible para él que una ciudad pagana se convierta, y se siente insatisfecho con su conversión. Dios le hace comprender finalmente, a través de la imagen de la planta que crece en un día y muere con la misma rapidez, todo el amor misericordioso que tiene por la ciudad pagana de Nínive, así como por el Pueblo de Israel.