19 de febrero de 2026 -- Jueves después del Miércoles de Ceniza
Homilía
El Misterio Pascual es una realidad compleja, que incluye indisolublemente el memorial de la muerte y resurrección de Cristo. Su muerte no tendría sentido si no fuera un acto de obediencia y amor hacia el Padre; y la resurrección sólo tiene sentido en relación con esta muerte, ya que es la respuesta del Padre a la obediencia amorosa de su Hijo. Por eso, los textos litúrgicos nos sitúan inmediatamente en presencia de este díptico, haciéndonos oír, desde el segundo día de Cuaresma, las palabras de Jesús: "Es necesario que el Hijo del Hombre padezca muchas cosas... sea muerto y al tercer día resucite".