Ayer tuvimos como primera lectura el segundo de los cuatro cantos del Siervo que se encuentran en el Libro de la Consolación de Israel del profeta Isaías. Hoy tenemos el tercero de estos cantos, que ya hemos leído en la misa del Domingo de Ramos. La Iglesia siempre ha visto en este Siervo una prefiguración del Mesías sufriente.
En estos últimos días de Cuaresma antes del Triduo Pascual, las lecturas de la Misa nos introducen definitivamente en los aspectos del Misterio Pascual que celebraremos en los próximos días.
Las últimas frases de este Evangelio nos introducen directamente en la gran Semana que comenzamos mañana, durante la cual recordaremos la pasión y muerte de nuestro Señor Jesús, para terminar, en la noche de Pascua, con la solemne celebración de su Resurrección.
Este relato del Evangelio de San Juan es muy similar a otro que Mateo y Marcos sitúan inmediatamente antes de la Pasión. El Evangelio de Juan fue ciertamente escrito mucho después de los Sinópticos, pero debe ser un registro preciso de un evento que fue contado en las Iglesias bajo la influencia de Juan. Los amigos íntimos de Jesús, especialmente Marta, María y Lázaro, son tan importantes en el Evangelio de Juan que no pudo haber inventado esta historia o incluso arreglarla para poner a Marta, María y Lázaro en el centro de la narración.
En esta fiesta de la Anunciación del Señor, exactamente nueve meses antes de la próxima fiesta de la Natividad, celebramos el momento de la concepción de Jesús en el seno de María, -- el primer momento de la existencia humana de Dios. Este momento, que divide toda la historia de la humanidad en dos grandes períodos -el período anterior a Cristo y el período posterior al nacimiento de Cristo- es objeto de diversos anuncios o "prefiguraciones" en los Evangelios.
29 de marzo de 2026 - Domingo de Ramos y de la Pasión
Narración de la Pasión según Mateo
Homilía
Hay un tiempo para escuchar y otro para hablar. Jesús nos da ejemplo de ambos. Ya en la primera lectura, el profeta Isaías, prefigurando al Mesías, dijo: La Palabra me despierta cada mañana... para que escuche como quien se deja instruir.
A lo largo de este tiempo de Cuaresma, las lecturas bíblicas, que nos invitan a la conversión, nos han hablado de la experiencia del desierto, durante la cual, durante cuarenta años, Dios formó y transformó a su pueblo.