24 de julio de 2026, viernes de la 16ª semana del año par,
Jer 3:14-17; Mt 13:24-30
Homilía
En su enseñanza, Jesús nos habla de su Padre y del reino de los cielos. Las parábolas no son principalmente enseñanzas morales, sino enseñanzas sobre "Quién es Dios". Pero solemos estar tan centrados en nosotros mismos que a menudo buscamos lo que nos dicen sobre nosotros mismos y nuestra vida moral, en lugar de escuchar lo que nos dicen sobre Dios. Pero esta tendencia es tan "humana" que puede encontrarse en la primera generación cristiana.
Una de las parábolas más hermosas de Jesús es aquella en la que compara su Palabra con una semilla que cae en terrenos diversos, pero que, a pesar de la oposición y la persecución, acaba dando frutos al ciento, al sesenta o al treinta por uno. Toda la atención se centra en la Palabra.
Pero también tenemos una interpretación de esta parábola en el Nuevo Testamento. Es la única parábola de la que se nos da una interpretación, y los exegetas son unánimes en considerar que esta interpretación fue añadida posteriormente, cuando la parábola fue transmitida, en la Iglesia primitiva. Ya podemos ver este cambio de preocupación. La parábola original trataba del poder de la Palabra; la interpretación trata de cómo se recibe.
Procuremos centrar nuestra atención en la parábola misma y no sólo en su interpretación; o, en otras palabras, estemos atentos primero a la Palabra y no sólo a nuestra virtud o falta de virtud.
Para que la Palabra de Dios, que se nos comunica tan abundantemente cada día, produzca en nosotros mucho fruto para gloria de Dios, roguemos al Señor...
Para que la Palabra de Dios penetre en todos los sectores de la sociedad a través del testimonio vivido de los cristianos, roguemos al Señor...
Por todos los que tienen que difundir la Palabra de Dios mediante la enseñanza y la predicación, roguemos al Señor...
Armand Veilleux
