CAPÍTULO L

LOS HERMANOS QUE TRABAJAN LEJOS DEL ORATORIO O ESTÁN DE VIAJE


 

1 Los hermanos que trabajan muy lejos y no pueden acudir al oratorio a la hora debida, 2 y el abad reconoce que es así, 3 hagan la Obra de Dios allí mismo donde trabajan, doblando las rodillas con temor de Dios.

4 Del mismo modo, los que han salido de viaje, no dejen pasar las horas establecidas, sino récenlas por su cuenta como puedan, y no descuiden pagar la prestación de su servicio.

 

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